Comunidad Surala

De la teoría a la práctica

La magia de la navidad eres tú

Para mi Diciembre siempre ha sido el mejor mes del año. Para mi, Diciembre lo tiene todo: en los primeros días de Diciembre cumplo años y mi madre siempre se ha encargado de vestir la navidad en casa para esa fecha, así que mi nuevo año de vida siempre ha comenzado rodeada de esos tradicionales colores de la navidad que tengo asociados a regalos y magia. Para mi, las vacaciones comenzaban oficialmente ese día y desde mi cumpleaños me dedicaba a vivir y disfrutar de las vacaciones en su totalidad con su deliciosa sensación de no tener que hacer nada. Luego venía la noche de la navidad, la cual recuerdo como la más mágica e increíble gracias a la impecable labor de mis padres que organizaban con minucioso cuidado cada detalle para dejarnos en la chimenea los regalos de “Papá Noel” y, en aquella época, salíamos a la calle a prender chispitas mariposas, mientras mi papá y otros adultos se encargaban de la pólvora que, creo, disfrutaban más que nosotros; y algunas veces soltábamos un globo que se llevaba al cielo nuestros deseos, peticiones e ilusiones.

¿Cómo no me iba a gustar este mes?. Rodeada del amor de familia, recibiendo regalos casi todo el mes (afortunadamente no me juntaban el regalo de cumpleaños con el de navidad), más el encanto de la navidad que mis papás disfrutaban tanto o más que nosotras, hacían de este mes el mejor del año para mi. Recuerdo que nuestros padres nos llevaban a ver las luces de navidad por toda la ciudad, que íbamos a ver el pesebre más raro y grande que tenía un señor en su casa cerca de la nuestra y, por tradición, la cena de navidad en casa no es una sola ni la misma cada año, la cena esa noche es la comida preferida de cada uno, cada uno decide qué va a comer ese día y a todos se les da gusto. Definitivamente es una época en la que se expresa fácilmente el amor y en la que mucha gente desea vivir en paz.

Ahora la navidad con Emily vuelve a llenarse de magia y encanto. Ver en su carita inocente su sorpresa y el disfrute con cada cosa. Verla horas cantando e inventando coreografías con un coro navideño que tenemos y que repite siempre el mismo villancico, verla contar los días para poder abrir los regalos del arbolito y todo el esfuerzo que hace para mantener en secreto y no contarle a papá lo que le compramos… Diciembre sigue siendo para mi, el mejor mes del año. Pero ahora lo vivo desde otra perspectiva. Ahora deseo hacer de esta época para Emily algo tan mágico y maravilloso como lo ha sido para mi. Sin embargo, deseo enseñarle algo que yo hasta ahora estoy aprendiendo. Esta época para mi ha sido la mejor representación del dar y recibir: damos amor, regalos, consentimientos, etc. a los demás y recibimos lo mismo de ellos. Es una época en la que buscamos a la familia y a los amigos para expresarles cuanto los valoramos. Tal vez esto es lo que más me gusta de esta época, ver en equilibrio ese maravilloso flujo universal del dar y el recibir amor. Hoy comprendo y me gustaría enseñarle a Emilia que esos regalos que intercambiamos en esta época son la representación física de nuetros propios valores, de nuestras virtudes y nuestra capacidad de compartirlo con otras personas, dándoles siempre lo mejor de nosotros. Me gustaría que tuviera esta comprensión y sea consciente de sus propios valores para ponerlos al servicio de los demás incondicionalmente.

Sin embargo, veo que falta una parte muy importante: darnos a nosotros mismos. Uno de los propósitos de la navidad es estar contigo mismo sentirte, evaluarte, amarte… Así que hoy mi aprendizaje es darme a mí misma con el mismo amor y dedicación con el que le doy a los demás. Eso significa tener un espacio para mi, darme unos minutos para sentirme, para escucharme, para conectarme conmigo misma y para amarme, reconociendo mis valores, los aprendizajes logrados este año y entregándome un regalo a mí misma, algo que desee y no me he comprado, algo que disfrute y me llene de energía, algo que le daría a la niña que hay en mi.

Hoy me gustaría que esto haga parte de la tradición y de la magia de este mes. Hoy deseo que Emilia instale eso en ella, porque pensar en uno mismo, valorarse, amarse y darse regalos es la base y el comienzo de una buena relación con uno mismo y con los demás y seguro nos dará la energía para comenzar el nuevo año con sus nuevos propósitos y deseos.

Te invito entonces a hacer este ejercicio este año:

Previo al 24 de Diciembre:

  • Compra un regalo para ti, preferiblemente algo que le darías a tu niño interior, un juego por ejemplo o algo que de niño querías y no tuviste.
  • Escribe en post-it tus valores, habilidades, dones (uno por hoja), pégalos en una pared, vidrio o espejo y si es posible formando una figura, la que desees, la que sientas.
  • Escríbete una carta en papel morado y con tinta blanca. Escribe reconociendo lo que has aprendido este año, las comprensiones que hiciste.

En la noche del 24 de diciembre:

En el momento que puedas ve frente a tu pared de post-it y toma uno por uno, lee en voz alta y siente cada palabra que dices. Luego toma la carta y léela en voz alta para ti, sintiendo y reconociendo cada aprendizaje y finalmente con todo el amor entrégate tu regalo, disfruta de este maravilloso momento de estar contigo mismo y felicítate porque a partir de ese momento algo nuevo y mágico nacerá en ti.

Reconocer nuestros propios valores y virtudes y tener la capacidad de expresarlos a los demás es lo que hace que siempre demos lo mejor de nosotros mismos y es ahí cuando nos convertimos en lo más lindo de diciembre: nosotros mismos somos la magia de la navidad.

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